Sin chispazos ni sorpresas: Poniendo luz a mi reforma en Narón

Narón es una ciudad curiosa. Ha crecido tanto y tan rápido que tenemos una mezcla fascinante de edificios nuevos, casas unifamiliares en la zona de O Val y pisos en el centro que, aunque tienen una construcción sólida, esconden «secretos» en sus paredes. Yo compré uno de esos pisos con secretos. El mayor de todos: una instalación eléctrica que parecía datar de la prehistoria.

El síntoma era clásico: si encendía el horno y la lavadora a la vez, el diferencial saltaba. «Plac». Oscuridad. Al principio era una anécdota, pero cuando empecé a ver parpadear las luces del pasillo sin motivo, el miedo a un cortocircuito se volvió real. Sabía que no podía llamar a un «chapuzas» para poner un parche. Necesitaba una empresa de instalaciones eléctricas Narón.

La búsqueda en la «octava ciudad» de Galicia

Buscar un electricista puede ser una lotería. Sin embargo, viviendo aquí, tenemos la ventaja de contar con polígonos industriales potentes como Río do Pozo, donde se concentran empresas de servicios muy profesionales. No quería a alguien que viniera en sus ratos libres; quería una empresa instaladora autorizada.

¿Por qué? Por el famoso Boletín Eléctrico (CIE). Aprendí que si quería aumentar la potencia contratada para poner calefacción eléctrica o inducción, necesitaba ese certificado firmado por un profesional homologado.

Lo que marcó la diferencia

Tras pedir tres presupuestos, me decanté por una empresa local. No fueron los más baratos (tampoco los más caros), pero ganaron mi confianza por tres detalles:

La visita técnica: No me dieron precio por teléfono. Vinieron a casa, abrieron las cajas de registro y me enseñaron los cables antiguos de tela y plomo que aún tenía. Me explicaron el peligro real de incendio sin ser alarmistas, solo técnicos.

Asesoramiento energético: No solo se limitaron a cambiar cables. Me sugirieron cambiar toda la iluminación a LED integrado y sectorizar la casa de forma lógica. Antes, si saltaba la luz, se apagaba todo. Ahora, si hay un problema en la cocina, el resto de la casa sigue teniendo luz.

Gestión integral: Se encargaron de tramitar el boletín con Industria. Yo no tuve que pelearme con la burocracia, algo que valoro infinitamente.

El proceso y el resultado

La obra fue menos traumática de lo que esperaba. En Narón, donde la humedad a veces hace estragos, aprovecharon para sanear los tubos y meter cableado libre de halógenos (más seguro).

Ver el nuevo cuadro eléctrico, perfectamente etiquetado y ordenado, me dio una paz mental que no esperaba. Ya no hay miedo a encender dos electrodomésticos a la vez. Además, con el cambio a LED y la optimización de la potencia que ellos me calcularon, he notado una bajada en la factura de la luz, amortizando poco a poco la inversión.

Contratar a una empresa de instalaciones eléctricas en Narón fue pasar de la incertidumbre a la seguridad. En una ciudad donde pasamos tanto tiempo en casa debido a la lluvia, tener un hogar seguro y eficientemente iluminado no es un gasto, es calidad de vida.