Mejor que sobre que no que falte

Los modos de vida están cambiando con rapidez. Cada vez hay más personas que deciden vivir de forma independiente y no emparejarse. Los ‘singles’ se enorgullecen de sentirse libres, de hacer lo que quieren cuando quieren y de tener la casa para ellos solos, sin tener que rendir cuentas a nadie.

La mayoría de mis amigos son ‘singles’ convencidos, y de vez en cuando me toca pasar una velada en sus casas. Hay varios puntos en común en la mayoría de ellas. Por ejemplo, la alergia a tener cubiertos de sobra. Está claro que mis amigos no son fans de las  tiendas menaje hogar. Es posible que alguno no haya pisado nunca una tienda de este tipo, al menos esa es la sensación que me queda cuando voy a comer  a sus casas.

El otro día quedamos en casa de un amigo para ver un partido de fútbol. Todo un clásico entre amigotes españoles. Por h o por b, resulta que al final casi todos se dieron de baja en el último momento y me tocó estar solo con mi amigo en su casa. Pedimos comida india para cenar y cuando llegó el momento de poner la mesa, sorpresa… No había suficientes tenedores. Esto es, solo había un tenedor. Por supuesto, nos echamos unas risas pensando en qué hubiese pasado si todos los que decían que iban a venir hubiesen acudido realmente a la cita.

Cuando llegó el momento de explicarse, me dijo que no lo había pensado, que creía que pediríamos unas pizzas o hamburguesas o algo así y que no serían necesarios los cubiertos… Que cuando llegó a esa casa no había nada, ni un plato siquiera, así que compró lo mínimo necesario para luego no tener que cargar con más de la cuenta cuando tuviese que hacer las maletas otra vez.  

Entonces le comenté si había alguna tiendas menaje hogar cercana para comprar un tenedor, por lo menos… Pero su solución fue diferente: me cedió a mí él único tenedor disponible, y él se decidió a comer con una cuchara. Para otra vez, pedimos pizzas…

El arte de saber descansar

Las prisas se han convertido en la tónica habitual de nuestro tiempo. Si hablamos de las grandes ciudades, es difícil ver a gente simplemente paseando, a no ser que sea domingo, que es el día oficial del paseo con los niños y el perro.

Para comprobar las prisas con las que vive casi todo el mundo, no hace falta más que pasarse por el metro de cualquier gran ciudad. Puedo entender que la gente vaya rápido por las mañanas, cuando es la hora de trabajar, ¿pero a dónde van corriendo a las 6 de la tarde? Tengo la teoría de que la gente va rápido porque los demás van rápido, es como un contagio, como una marea que te lleva. Y entonces te sorprendes a ti mismo corriendo por las escaleras sin saber muy bien a dónde vas, porque ni has quedado con nadie ni tienes que llegar a ningún sitio.

Lo que necesitamos es un sillon relax, aprender a descansar. Vivir mejor, en definitiva. Ir con prisas estresa y el estrés es la causa de numerosos problemas, tanto físicos como psicológicos. Evitar las situaciones de estrés o no convertir una situación normal en estresante cuando no hay razón para ello, es una manera de afrontar la vida con sentido común.  

Y para descansar bien, necesitamos espacios preparados para ello. Con el tiempo me he dado cuenta de la importancia que tienen la calidad de los materiales que forman nuestros lugares de descanso: me refiero principalmente al colchón de la cama, al sofá y al sillón. Solo cuando has conocido un buen colchón, por ejemplo, entiendes lo incómodo que estabas antes, cuando dormías en un colchón de peor calidad.

Lo mismo sucede con el salón. Cada vez más en estos espacios aparece el sillon relax, un tipo de sillón especialmente indicado para el descanso, para pasar muchas horas, leyendo, viendo la televisión… relajándose, como el propio nombre indica.

Acertar con el sillón es otro arte, hemos de probar y probar hasta dar con la tecla. No tengas miedo a usar los sillones expuestos en las tiendas el tiempo que sea necesario, no tengas prisa a la hora de sentarte…