El dominio web es una prolongación de la marca comercial de cualquier empresa actual, y los ataques y vulneraciones del mismo ocasionan un daño severo a su reputación online. Con diferencia, la apropiación de nombres de dominio (cybersquatting) es la mayor amenaza que afronta la identidad digital de los negocios 2.0. Para defenderse legalmente, es preciso contactar con un abogado nuevas tecnologías en Vigo y resolver el conflicto por la vía extrajudicial o judicial.
Como práctica delictiva, el cybersquatting consiste en el registro de nombres de dominio que son idénticos o muy similares al de marcas reconocidas, aprovechando su fama y tráfico de visitantes para cometer fraude o revalorizar su precio. Esta ocupación virtual, por así llamarla, no siempre se realiza de forma maliciosa. Sirva de ejemplo el litigio mantenido entre el empresario Uzi Nissan y la multinacional Nissan Motors por el dominio ‘Nissan.com’.
Las demandas relacionadas solo prosperan cuando concurren una o varias de las situaciones que describe la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). Primeramente, debe haber una cierta exactitud entre los nombres registrados. El supuesto usurpador de la marca también ha de poseer derechos legítimos de explotación. Un tercer motivo es el uso doloso del dominio en cuestión.
Existe toda una jerga para describir las diferentes formas que adopta este delito: name jacking, cuando el dominio registrado busca explotar la fama de una celebridad; typosquatting, cuando un error ortográfico habilita el registro de dominios cercanos al original, etcétera.
Las víctimas de ciberocupación disponen de mecanismos legales para defenderse, como la Ley de Marcas o la Ley de Competencia Desleal. No obstante, este conflicto no siempre acaba en los tribunales. Si el dominio cuenta con extensión ‘.es’, la entidad pública reguladora Red.es dispone de un sistema de resolución extrajudicial que permite resolver la disputa en un plazo inferior a tres meses.