El tiempo de las mirillas convencionales ha llegado a su fin: los nuevos modelos electrónicos o digitales se están abriendo camino en el sector de la cerrajería Santiago gracias a su amplitud de visión, el acceso remoto y otras prestaciones, que prometen convertirse en un estándar en la seguridad doméstica.
A diferencia de una mirilla tradicional, la electrónica incorpora sensores de movimiento y una cámara capaz de registrar y transmitir imágenes en vivo del otro lado de la puerta. El inquilino puede visualizar a la persona que está llamando a través de una pantalla instalada en la entrada o desde su teléfono móvil.
La claridad y nitidez de las imágenes es una de las principales ventajas de la mirilla digital, proporcionando una visión efectiva del exterior incluso en condiciones nocturnas. Su ángulo ampliado permite observar el entorno inmediato de la entrada de la vivienda, cualidad que incrementa la seguridad frente a visitas con intenciones sospechosas.
De confirmarse la presencia de delincuentes o sufrir un intento de allanamiento, el cliente puede fotografiar o grabar en vídeo el suceso. Esta prueba documental es crucial al momento de denunciar los hechos, permitiendo asimismo identificar al agresor y contribuyendo, con ello, al bienestar y protección del resto del vecindario.
Pese a su sofisticación, las mirillas electrónicas son accesibles a todos los públicos. Los niños, las personas de la tercera edad y otros colectivos vulnerables pueden operar su pantalla y visualizar al desconocido al otro lado de la puerta. En las mirillas convencionales, esta acción se complica por la altura a la que está instalada.
Con las mirillas de nueva generación, además, el usuario puede interactuar con sus funciones a distancia, sin necesidad de estar físicamente en su domicilio. Esta función es útil cuando se recibe paquetería o una visita de importancia estando fuera de casa, por ejemplo.