Dicen que la verdadera tranquilidad no tiene precio, pero cuando tienes una familia, sabes que en realidad tiene un nombre: salud. Desde que formamos nuestro hogar, la gestión de los médicos se convirtió en una de esas tareas invisibles pero pesadas que siempre están en el fondo de la mente. Las esperas, la incertidumbre ante un síntoma repentino de los niños o la dificultad para compaginar citas con el trabajo eran fuentes constantes de estrés. Por eso, hace un tiempo decidimos dar el paso y contratar un seguro medico familiar adeslas.
La diferencia en nuestra calidad de vida ha sido notable, casi inmediata. Lo primero que notamos fue la accesibilidad. Con niños pequeños, los imprevistos son la norma, no la excepción. Poder acceder directamente al pediatra o a un especialista sin pasar por el filtro del médico de cabecera y sin listas de espera interminables ha sido un alivio inmenso. Saber que si uno de mis hijos tiene fiebre alta o una caída en el parque, tenemos una red de centros y urgencias a nuestra disposición, me permite dormir mucho mejor por las noches.
Pero no es solo cuestión de urgencias. Lo que más valoramos mi pareja y yo es el cuadro médico tan amplio que ofrece Adeslas. Nos da la libertad de elegir a los profesionales que más nos gustan, aquellos que nos transmiten confianza y que ya conocen el historial de la familia. Además, hemos empezado a poner el foco en la prevención. Antes posponemos nuestros propios chequeos por falta de tiempo; ahora, la agilidad del sistema nos permite hacernos nuestras revisiones anuales, análisis y visitas al especialista sin que ello suponga perder días enteros de trabajo.
También ha sido una sorpresa muy grata la facilidad digital. En una casa donde el tiempo es oro, poder gestionar autorizaciones desde el móvil o tener una video-consulta para resolver una duda rápida sin tener que desplazar a toda la familia a la consulta, es una ventaja competitiva enorme.
Al final, ver el cargo mensual del seguro no lo siento como un gasto, sino como una inversión esencial. Tener a toda la familia bajo el paraguas de Adeslas nos ha regalado algo que valoramos por encima de todo: la seguridad de saber que, pase lo que pase, estamos cubiertos y en las mejores manos.