Ensalada de queso de cabra

Una cena ligera es una fantástica forma de disfrutar con unos amigos en un fin de semana. Si sois personas que no os gusta comer demasiado, una invitación a cenar lleva implícito que el menú tiene que ser algo que no empache mucho. Pero, como buenos anfitriones, también vamos a querer que se trate de algo sabroso y que cause una buena impresión. ¿Quieres preparar una ensalada que haga que tus invitados se chupen los dedos? Te sugerimos una ensalada tibia de rulo queso de cabra.

La elaboración es muy sencilla. Se comienza preparando la base de la ensalada que se coloca en platos individuales. Puedes optar por lechuga de diferentes variedades y añadir un toque de rúcula.

En una sartén pon a pochar cebolla dulce en tiras en aceite de oliva. Tienes que ponerlas en fuego muy lento y tapadas. Para unas tres cebollas medianas en tiras, lo ideal es que estén pochando unos veinte minutos a fuego mínimo. Cuando vemos que la cebolla brilla y está prácticamente transparente, añadimos una cucharada de postre de azúcar, llena. La espolvoreamos e, inmediatamente, subimos el fuego al máximo revolviendo bien para que el azúcar caramelice. Cuando veamos que el tono ya es dorado, le añadimos un chorrito de vinagre de módena, sin dejar de revolver. La retiramos del fuego y la escurrimos para que no lleve exceso de aceite. 

En una sartén impregnada en aceite, cocinamos una rodaja de queso de rulo de cabra por cada comensal, si es un rulo grande y varias rodajas si son rulos muy pequeños. A fuego medio para que coja color por fuera y se dore ligeramente, ablandándose por dentro y tomando algo de temperatura.

Se coloca el queso en el centro del plato y, por encima, cebolla caramelizada. Una vez hecho esto, se añaden nueces troceadas por encima del plato y se decora con un toque de vinagre de módena. Solo un toque para que cada comensal aliñe la ensalada a su gusto. 

Este plato tan sencillo es realmente muy sabroso y no deja de ser una alternativa ligera ya que no hay que poner una gran cantidad de queso o cebolla. Incluso se puede sustituir la cebolla por un poco de mermelada casera de arándanos decorada con arándanos naturales, todo ello sobre el queso caliente. Se sirve nada más hacerse, ya que así la ensalada se consumirá tibia.