Por qué una mirilla puede vulnerar el derecho a la intimidad

Las mirillas electrónicas suponen una mejora de la seguridad, el confort y la disuasión, beneficios que justifican su boom en el sector residencial. Pero ¿sabías que instalar esta tecnología puede vulnerar el derecho a la intimidad y acarrear multas de hasta veinte mil euros? Los expertos recomiendan informarse sobre las restricciones que limitan el uso de una mirilla digital Santiago de Compostela y el resto de España, para ajustarse a la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPDGDD) y evitar sanciones económicas.

Al promulgarse la Constitución española, el concepto de intimidad irrumpe en la vida personal y familiar como uno de los derechos fundamentales, recogido en el artículo dieciocho. A diferencia de las mirillas tradicionales (con las que no existe riesgo de vulnerar este derecho), las digitales están en el centro de la polémica por su capacidad para registrar imágenes de los espacios comunes y accesos a comunidades de vecinos y edificios residenciales, prestándose a malas prácticas como la vigilancia activa de terceros.

Una reciente jurisprudencia del Tribunal Supremo, en relación con una disputa vecinal, resolvió que estos dispositivos pueden atentar contra el derecho a la intimidad. Este órgano jurisdiccional argumentó, entre otras razones, que una mirilla electrónica puede captar las entradas y salidas de otros residentes, al estar equipada con sensores que se activan y graban en vídeo su amplio campo de visión. 

Mientras que las mirillas convencionales ofrecen un ángulo de visión limitado, las digitales pueden alcanzar los ciento ochenta grados, una panorámica que permite captar el interior de domicilios ajenos, con la invasión de intimidad que ello conlleva. No sorprende, pues, que la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) prevea multas administrativas de entre trescientos a veinte mil euros, dependiendo de la gravedad de la infracción.

Por tanto, este dispositivo debe instalarse de forma que garantice una visualización no maliciosa de su entorno inmediato, adoptando las medidas necesarias para que no registre imágenes de zonas comunes.