Recupera el dinero que pagaste de más al firmar las escrituras de tu vivienda

Recuerdo perfectamente el momento en que me senté en la notaría hace años para firmar la compra de mi casa, un trámite que viví con una mezcla de ilusión desbordante y desconcierto absoluto ante la avalancha de conceptos técnicos y provisiones de fondos que me exigía la entidad financiera. Como miles de personas que compraron su inmueble en nuestra comunidad, acepté sin rechistar pagar cada arancel, factura y tasa con tal de conseguir la anhelada hipoteca. Sin embargo, el panorama judicial ha cambiado de forma radical en favor de los consumidores, y hoy reclamar los gastos hipotecarios Ourense se ha transformado en un ejercicio de estricta restitución de derechos frente a los abusos contractuales que durante décadas nos impuso la banca tradicional. La doctrina consolidada por el Tribunal Supremo y la justicia europea ha sido tajante: aquellas cláusulas que obligaban al prestatario a asumir la totalidad de los costes de formalización son abusivas, lo que implica que el banco debe devolver el dinero indebidamente cobrado como si esa condición jamás hubiese existido en el contrato.

El primer paso que siempre recomiendo a quienes desean iniciar este trámite con paso firme consiste en realizar una labor casi detectivesca en los archivos domésticos para recopilar la documentación probatoria necesaria. No basta con la escritura original del préstamo, sino que resulta indispensable localizar las facturas emitidas por la notaría que autorizó el otorgamiento, la minuta de inscripción en el Registro de la Propiedad, la factura de los honorarios de la gestoría impuesta por la entidad y el justificante del abono de la tasación previa del inmueble. Si por culpa de mudanzas o del paso de los años alguno de estos recibos se ha extraviado, no hay motivo para desalentarse, pues todo titular tiene el amparo legal de dirigirse formalmente al notario que protocolizó la operación o al propio registro mercantil y de la propiedad para solicitar una copia legalizada de aquellas facturas que justifican el desembolso efectuado.

Una vez que tengo todas las facturas sobre la mesa y los importes claramente calculados, procedo a articular la reclamación extrajudicial formal dirigida al servicio de atención al cliente de la entidad bancaria correspondiente. Este escrito, que conviene registrar con acuse de recibo o sello de entrada en sucursal, debe detallar con precisión los importes reclamables conforme al criterio jurisprudencial vigente: la totalidad de los honorarios de gestoría, la factura íntegra del Registro de la Propiedad, el coste completo de la tasación y el cincuenta por ciento de la minuta notarial, añadiendo a todo ello los intereses legales devengados desde la fecha exacta en que se ejecutó cada uno de los pagos originales.

La entidad financiera dispone de un plazo de dos meses para valorar la solicitud y emitir una respuesta motivada, y aunque en ocasiones intentan dilatar la contestación o proponer acuerdos a la baja que no cubren los intereses acumulados, la claridad de los pronunciamientos judiciales sitúa al ciudadano en una posición de absoluta ventaja para insistir hasta la devolución del último céntimo abonado injustamente.